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La gran aventura

Los días en Kinabalu y la cocina española en Borneo

Los días a las puertas del Parque Kinabalu transcurren muy diferentes a los días en la isla de Tioman. A pesar de estar el mismo país, el día a día a cambiado bastante.

Cada día que abrimos la cortina, aparece ante nuestros ojos un paisaje montañoso y muy, muy verde.

La comida es otra de las grandes diferencias. Hemos conseguido cambiar el arroz por verduras y fruta, cada día! Mi estómago está en modo fiesta total!

Por fin rodeadas de verdura

Además, hemos cambiado las horas de kayak y snorkeling por paseos por la jungla y salir a comprar con Ana, nuestra compañera Indonesia que trabaja habitualmente en el alojamiento de mochileros en el que nos estamos alojando.

Pero...¿Dónde estamos?

Nos alojamos en un refugio de paso para mochileros y aventureros que vienen a esta zona decididos a escalar la montaña Kinabalu.

Jungle Jack, nuestra casa en Kinabalu

Jungle Jack tiene dos casas, una con cocina y otra sólo con camas y baños (la de la foto). Cada mañana, sobre las 8:00 subimos una empinada e interminable pendiente entre flores para ir a desayunar con los huéspedes que haya y con Jack, si está.

El comedor

Normalmente desayunar el pan dulce (lleva leche condensada, una bomba deliciosa) que prepara Ana cada día con fruta de la pasión y tortita, con vistas a nuestra casa.

Las vistas del desayuno

El precio habitual es de 50 RM/día (algo más de 10€). Nosotras, a diferencia del resto de huéspedes, hemos conseguido quedarnos unos días con Jack, el dueño, a coste cero. Alojamiento y tres comidas a cambio de echar una mano en tareas varias, muy muy relajadas como pintar para decorar las paredes, enseñar a Ana a cocinar algunos platos diferentes y cuidar las flores y plantas.

Julia mimetizada con el.entorno

Como os contaba, otra de las tareas en las que ayudamos es en acompañar a Ana a comprar lo que necesite para cocinar o para el día a día. Quien dice acompañar, dice conducir la pickup de Jack por estas montañosas carreteras. Y aquí es donde llegó la hora de tachar otra aventura de la lista pendientes.

De los creadores de «cómo dos españolas se aventuraron a descubrir Tioman en moto», llega «cómo Alejandra condujo un coche por primera vez en las montañas de Malasia, es decir, por la izquierda». Sensación extraña la de cambiar las marchas con la mano izquierda...Y bueno, ¡ni os cuento ya cómo se siente uno tomando rotondas por el lado opuesto! ¡Una locura constante!

​​​Pero sin duda, la aventura más grande es entendernos con Ana para que me diga dónde quiere que pare... lo habitual es que me avise con unos centímetros de margen para parar y aparcar. Al más estilo Carlos Sainz.

En la zona hay varios mercados a pie de calle, lo cual parece razonable. Sin embargo, lo que no nos ha parecido habitual es la cantidad de plástico que se utiliza para envasar los productos. No le encontramos mucho sentido. Son las propias vendedoras (habitualmente mujeres, sí) quienes «limpian» verduras y frutas para hacerlas parecer más «perfectas» al ojo humano y las envasar. Dejando ate nuestros ojos un mercado algo diferente a lo que esperábamos en un entorno natural como éste.

Mercado más cercano al Parque Kinabalu

La gestión de residuos aquí no es tan alarmante como en India, pero hay mucho por hacer también. En una isla en la que el mix energético es predominantemente hidroeléctrico, la conciencia ambiental no está muy extendida a pesar del abrumante entorno natural. Los restos de comida para los perros, los residuos orgánicos para las gallinas...pero ¿Los envases?. Buena pregunta.

Una de las grandes ventajas de este refugio que hemos encontrado, sin duda, es poder conocer a todos los mochileros que pasan por aquí. De momento hemos disfrutado unos días con una pareja holandesa y otra checa. Con ellos nos hemos lanzado a preparar nuestra primera cena española en este viaje. El momento Puri y Loli de nadar en Tioman moño en algo se ha transformado en dos.marujas cocinando entre risas.

El menú del equipo español estaba compuesto por gazpacho, pan tumaca, tortilla de patata y tarta de limón. ¿Increíble? Lo sé. Era la primera tortilla de patata que hacíamos Julia y yo. Pero enseñar a Ana y echarnos unas risas con checos y holandeses merecía la pena. Después de un rato largo tras los fogones y averiguando cómo sustituir algunos de los ingredientes, estamos bastante orgullosas del resultado.

Gazpacho para unos cuantos, una de las especialidades de la chef Julia
Nuestra primera tortilla de patata. Papás y mamás, podéis estar orgullosos!
La mejor tortilla, siempre poco hecha.
Pan tumaca versionado... para abrir boca
Tarta de limón de postre

Mamá, tu receta de tu tortilla ha pisado Malasia...¡Te has vuelto internacional!

Las chefs, Ana, Julia y una servidora (quién lo iba a decir)

No sobró nada de nada. Vamos a tener que volvernos a lanzar la semana que viene otra vez.

Después de la cena, uno de los mejores ratos que pasamos es jugando a Cactus, un nuevo juego de cartas de memoria que nos han enseñado nuestros compis holandeses. ¿Queréis aprender?

Pues lo siento, pero vais a tener que esperar a que vuelva...

PD: Seguimos encoentrando a primos lejanos de Ruperta

El primo lejano de Ruperta

 

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