30 Mayo 2018
Después de decidir que no escalaremos la montaña debido a los desorbitados precios para turistas (250€ aprox), hemos decidido emprender nuestra primera escapada al Parque Kinabalu para hacer un poco de trecking. Estar aquí y no hacerlo, sería una locura.
El parque tiene una carretera principal de aproximadamente 7 km que termina en la puerta de acceso al ascenso a la montaña. Además, el parque cuenta con varias rutas de trecking que atraviesan la jungla. El entorno es impresionante, los verdes atrapan y los sonidos arropan. Os dejo al final de la entrada el enlace de un breve vídeo para que os hagáis una idea (importante escuchar con volumen a tope). Como curiosidad, los (la)drones no están permitidos. Y os parecerá una chorrada, pero tanto en la isla de Tioman como aquí, en medio de la nada, nos hemos cruzado alguno de esos «juguetes» sobrevolando nuestras cabezas.

En el camino de hoy de 11 km, además de descubrir un monumento a los fallecidos en el terremoto de 2015, nos hemos encontrado el resort vacacional de los pitufos.

Si bien los terremotos en Malasia no son poco habituales, en 2015 hubo un gran terremoto en el estado de Sabah, a tan soló 50 km de Kinabalu, 6 grados en la escala de magnitud de momento (https://es.m.wikipedia.org/wiki/Escala_sismológica_de_magnitud_de_momento). Se llevó la vida de 16 personas, pero destrozó muchos negocios y construcciones. Entre otros, el restaurante en el que trabajaba Ana (nuestra chef habitual que nos ayudó a hacer la tortilla española). Despues de 16 años trabajando allí, Ana tuvo que buscar otro trabajo tras el terremoto, ya que el mismo destruyó el restaurante. Fue así como empezó a trabajar con Jack en Jungle Jack.
Cambiando de tema, nuestros compis checos y holandeses continuaron su viaje y tuvimos que despedirnos. Todos ellos se quedaron una noche más de lo planeado inicialmente y, creo que en parte fue por estar con nosotras. Las risas estuvieron aseguradas. Entre la noche de cena española y las horas jugando a cactus... El plan merecía la pena. Nuestro amigo Tomas, el autor de las fotografías de la montaña Kinabalu que compartí en uno de los post, nos ha hecho un regalo de despedida de esos que te hacen sonreír inesperadamente. Cuando ya se había ido, nos mandó un mensaje para avisarnos de que había dejado un smoothie de piña en la nevera para nosotras, hecho con leche condensada. La cara de felicidad que se nos puso al leer el mensaje es indescriptible. ¡Qué sencillo es a veces hacer feliz a las personas que te rodean!
Tras la marcha de nuestros vecinos de habitación holandeses y debido a la llegada al hostal de 21 valientes montañeros malayos que van a escalar Kinabalu, nos hemos mudado de habitación y abandonado las literas. Y en un ataque de creatividad, visión espacial y necesidad de crear nuestro hogar, hemos redistribuido la habitación. Treinta segundos más tarde de tener la idea, ahí estábamos, Puri y Loli como auténticas amas de casa limpiando el suelo, colocando las camas en otra posición y consiguiendo que cupiera hasta una mesita de noche, un lujo. Media hora más tarde nuestro hogar temporal ya estaba listo y Puri y Loli muy sonrientes.

Me había olvidado de hablaros de nuestras nuevas vecinas. ¿Os acordáis de Faustino? (El gallo malayo) Pues nuestras nuevas vecinas son sus ex novias. Después de la ruptura se quedaron tan dolidas que formaron el «club corralito» y viven todas juntas al pie de la montaña. Por las tardes, a la hora del té, entran en modo criticón que es cuando a Fausti le pitarán los oídos... ahora entiendo porqué cantaba a horas tan diferentes! Pobrecito!

Los días transcurren tranquilos y cuando podemos aprovechamos para hablar con Jack o Ana. Charlando con Jack hemos averiguado que antes era chef. Y aún sigue cocinando en el hostal para sus huéspedes. Le encanta. Hace un par de noches nos deleitó con cangrejos en su salsa (y no de la que bailaba yo antes en Madrid. Malísimo el chiste, lo sé).


Los momentos Puri y Loli continúan, tras las charlas nadando moño en alto en Tioman y después de las horas de cocinillas o de arreglar habitaciones, hemos pasado a las horas pelando y cortando ajo y cebolla. Mes y medio juntas y las conversaciones siguen siendo interminables. Con estas vistas... y este planazo...¿Cómo resistirse?

Además, esta semana hemos vuelto al mercado, esta vez con BB, la compañera de Ana. BB suele tener el detalle de avisar con más metros de antelación para que aparque. En esta visita al mercado hemos encontrado la pollería y la pescadería, que el otro día no estaban abiertas.



Pd: Seguimos encontrando bichejos allá a donde vamos... Resulta que Ruperta tiene familia por todas partes. Os presentamos a su tío lejano, Calcetines.

Pd 2: no quiero generar expectativas... pero el siguiente post trae sorpresa... de la mano de la primera colaboradora! ¿Estáis tan impacientes como yo?
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